La conversación
Entre la costa y la sierra
Brenda creció en Guayaquil, hija de madre guayaquileña y de padre de Otavalo, en Imbabura: dos regiones que en Ecuador no suelen conversar mucho. Su familia la hizo sentir de las dos, aunque, como contó entre risas, en Otavalo es muy costeña y en Guayaquil, muy serrana. No estudió música: canta desde los tres años y aprendió con sus tíos abuelos, diez hermanos que cantan y tocan, en las fiestas familiares.
De ahí viene el requinto, una guitarra más pequeña y aguda que suena tanto en la bomba de los afroecuatorianos de Imbabura como en los pasillos, boleros y valses de la música popular. Para ella es el instrumento que une sus regiones y la memoria de su familia, y no algo del pasado: lo escucha con mucho futuro.
Brenda explica qué es el requinto, en el minuto 08:45
Hacer música ecuatoriana me ha permitido conocer quién soy y también hacia dónde quiero ir.
De la publicidad a Julio Jaramillo
Estudió publicidad y trabajaba en una agencia cuando llegó la pandemia. Con 24 años renunció: sintió que, si no se dedicaba a la música entonces, después ya no podría. Dice que no cambió de carrera, sino de industria, porque un proyecto musical también necesita estrategia y una forma de comunicar su concepto. Para entender la música tradicional, que no se enseña en las universidades de su país, viajó al Kasama, el año nuevo de los tsáchilas, y a Imbabura, donde músicos kichwas le enseñaron la bomba, el sanjuanito y los fandangos.
Su primer single salió en 2022, dentro de un homenaje a Julio Jaramillo, el «Ruiseñor de América», que para ella fue una escuela de interpretación. Después pasó a componer sus propias canciones, que piensa como cine: sus videos los hace con Sebastián Villena, fotógrafo y compañero de universidad.
Para mí, la música es como cine: debería ser como el soundtrack de una película.
«Capullito», rumbo a la Quinta Vergara
La entrevista se hizo días antes de que representara a Ecuador en la competencia folclórica del Festival de Viña del Mar 2026, con «Capullito»: una fusión de sanjuanito y bomba, con letra inspirada en las coplas de Cayambe. El video se grabó en un día en el Museo Solar Quitsato, en la vía a Cayambe, sobre la línea equinoccial, y muestra la elaboración del chawar mishki, el destilado del penco. Ya había postulado al certamen con «En la tierra», sin quedar seleccionada.
Iba a ser su primer viaje con su música dentro de Latinoamérica, con Mario Andrés Gutiérrez en el requinto y Carlos Jácome en la guitarra. Entre las canciones en competencia destacó la de los colombianos de Rebolú. En el festival, a fines de febrero, no alcanzó la final.
Brenda cuenta que llevaría el primer requinto a la Quinta Vergara, en el minuto 10:17
La música para mí no es olvidarme de quién soy, sino volver a valorar lo que soy desde la manera en que hoy veo el mundo.



