La conversación
Un zorro cabezón en Bucarest
Al programa llegaron Roberto Alfaro Allende y Martín Loncón; el tercer integrante, Pablo «Pau» Acuña, no pudo estar. Todo partió en la pandemia: Roberto pasó el encierro solo, sin poder viajar a Perú, donde está la familia de su esposa, y escribió un cuento que después musicalizó. De ahí nació La Fábula del Zorro Cabezón, un radioteatro musical de más de cinco años de trabajo. Para producirlo buscó a Pau, y Pau le presentó a Martín.
Postularon la obra a concursos de radioteatro y quedaron seleccionados en el Grand Prix Nova de la radio pública rumana. Viajaron un mes a Rumania, aprovecharon de tocar y volvieron con el reconocimiento en la categoría de serie de ficción. Al terminar la obra no quisieron separarse: así se armó el trío.
Para nosotros una buena talla es un gran punto de partida para las canciones.
Tomarse las tallas en serio
Ninguno viene del teatro, pero para la fábula trabajaron con actrices, actores y una dramaturga, y decidieron actuar ellos mismos. Martín lo atribuye a algo más simple: a los tres les encanta tirar tallas y rematarlas hasta el final, y de ahí salen personajes como el italiano de «Il Gentiluomo», que cantan en italiano y español.
El nombre también tiene historia. «Zumba la calavera» es una expresión que Roberto aprendió en Perú: algo así como sacudir la cabeza y darse cuenta de lo que está pasando. «Los Semejantes» dice que no hay mejores ni peores. Antes era un proyecto más personal de Roberto, con el EP «Ruidos molestos», de 2020, y «Sistema Pachanguers», que se demoró por problemas técnicos; con Martín y Pau pasó a ser un trío.
Escucha «Il Gentiluomo» en el minuto 21:55
Para mí la música y los estilos musicales están al servicio de la expresión, y no al revés.
Una protesta que se baila
Tuga y Fabián compararon sus canciones con la canción protesta, pero con funk, pachanga y electrónica: la música hace bailar, baja las defensas y la letra entra sola. Roberto dijo que no es un plan, sino lo que aparece cuando se sienten libres: empatía, trabajo colaborativo y ganas de cantarle a la injusticia. Martín confesó que el proyecto a veces le da susto, rapear o cantar en italiano, y que lo sostiene saber que sus compañeros lo van a apoyar.
Todo se graba y se produce en Fresco Fresco, el estudio que Roberto y Pau tienen con un tercer socio en La Salitrera, en Santiago. En «Canis Mortem», sátira sobre el robo de cuello y corbata, la electrónica va al frente y la guitarra pasa por un amplificador artesanal que bautizaron Justiciero.
Escucha «Canis Mortem» en el minuto 38:58
Este proyecto me da bastante miedo, la verdad, pero lo que me lleva adelante es que sé que el Roberto con el Pau me van a bancar igual.
Anunciado en la entrevista
En vivo ya probaron un formato de fiesta: un live set con el computador, dos guitarras, teclado y los tres cantando. Lo estrenaron antes del viaje en Casa Piano, y les gustaría también armar una banda completa. La fábula está pensada para escucharse de dos maneras: solo las canciones, o con los diálogos intercalados.
Al momento de la entrevista preparaban un EP con «Il Gentiluomo», «Canis Mortem» y una canción veraniega, para fines de 2026, y evaluaban si publicar la fábula antes o después de postular a otros premios, entre ellos el Prix Italia, el Premio Ondas y dos en México. Sus colaboraciones soñadas: Macha, de La Floripondio, Chico Trujillo y Macha y el Bloque Depresivo, en Chile, y Manu Chao, por su manera de cantarle al mundo.



