La conversación
De la batería a la orquesta, y de vuelta
Su papá tocaba batería por hobby en un grupo, y Joey lo miraba desde chico. Pidió una a los siete u ocho años, pero recién la tuvo a los doce o trece, cuando su hermana le pasó la plata: prefería verlo aprendiendo un instrumento que frente a la tele. Desde ese día estudiaba siete u ocho horas diarias, casi repitió el año en el colegio y aprendió solo, tocando encima de los discos, sin clases formales hasta la universidad.
Quería estudiar batería, pero en México las pocas escuelas de pop y rock eran pagadas, y su papá no podía costearlas. Entró entonces a la Facultad de Música de la UNAM, pública y de formación clásica, donde no se enseñaba batería. Ahí se encariñó con un mundo que no conocía y se tituló como licenciado en Percusiones con mención honorífica, sin dejar nunca la batería, que siguió practicando por su cuenta. Su familia al principio desconfiaba del oficio de músico; cuando lo vieron tocar con la orquesta, el recelo se volvió orgullo.
Para los músicos clásicos soy demasiado rockero y para los rockeros soy demasiado clásico.
Diez años de canciones guardadas
Al momento de la entrevista hacía clases de percusión y batería en distintas escuelas, tocaba como músico de sesión en estudio y en vivo, y se dedicaba de lleno a su proyecto solista. Antes pasó por muchas bandas, hasta que sintió que necesitaba algo propio. Las canciones esperaron cerca de diez años: recién entonces, contó, se sentía firme para enfrentar la crítica. En su música solista el virtuosismo queda en segundo plano, y hay temas casi sin batería. Le gusta reinventarse y que ningún proyecto suene al anterior, y defendió que los artistas vuelvan a nutrirse de todas las artes.
El arte, si no se comparte, creo que no sirve de mucho.
«Innombrable», una despedida sin rencor
Fue una de las primeras canciones que compuso solo y la primera que sintió que valía la pena publicar. Nació del quiebre de una relación importante: en vez de escribir desde la rabia, quiso agradecer lo vivido. Pensó dedicársela a ella, pero terminó entendiendo que la canción era para él, para cerrar el ciclo. Las guitarras, de notas largas y abiertas, las grabó su amigo Axel.
Joey cuenta el origen de «Innombrable», en el minuto 27:14
Al principio la canción quería dedicársela a ella, pero después me di cuenta de que la canción era para mí.
«Una vuelta más al sol», otra canción de cumpleaños
Su cuarto sencillo salió el 2 de octubre de 2026. Nació de una incomodidad: ni «Las mañanitas» ni el «Cumpleaños feliz» le decían lo que significa cumplir años, algo que cambia según la edad, hasta que uno ya no sabe si suma un año o le queda uno menos. Le gustaría que funcionara como alternativa a esas dos canciones, y es la que más le gusta de las que ha hecho. Tuga la relacionó con su blog «¿Y si cambiamos el “Cumpleaños feliz”?», de agosto.
Joey graba, mezcla, masteriza y distribuye todo solo, desde su propio estudio. Adelantó dos canciones más para los próximos meses, un disco de jazz como proyecto aparte y la regrabación de un solo de vibráfono. Llegó a Paneo Army buscando dónde difundir su música, después de ver que en Spotify lo escuchan mucho en Chile, un país que todavía no conocía y que esperaba visitar.
Joey cuenta cómo nació «Una vuelta más al sol», en el minuto 38:52



