La conversación
De los recreos a la música docta
Vicente empezó a hacer canciones de muy chico, para contar lo que le pasaba en la adolescencia. En tercero y cuarto medio armó un dúo con un compañero de curso, con el que se mostraban canciones en los recreos, y que llegó a grabar un disco. Después estudió composición de música docta, y escribió música para teatro y danza. Su proyecto, dice, junta esos dos planetas: lo intuitivo del colegio y lo aprendido en la academia.
Vicente cuenta sus inicios, en el minuto 03:05
Me gustó el nombre porque deja algo abierto: no es una sentencia, puede ser una pregunta o una compañía.
Un nombre que deja una pregunta
Hasta comienzos de 2024 el proyecto tenía otro nombre, ligado a una música más «para adentro» que le daba vergüenza firmar con su nombre. Eligió «Y Vicente» porque no es una sentencia: puede ser una pregunta, «¿y Vicente?», o una compañía, alguien que lo acompaña y no se sabe quién es, ya sea el público, el contenido o una situación.
Vicente explica el nombre de su proyecto, en el minuto 05:40
Hoy podríamos no decir nada, si uno le puede pedir a ChatGPT una frase linda. Por eso es importante ponerse en la situación de tener que comunicar algo y ver qué es lo que realmente importa.
Dos discos caseros
«A la primavera más urgente» (2020) reunió canciones que había escrito desde el colegio. Lo grabó solo en su pieza, en pandemia, con una interfaz y un micrófono prestados y objetos de la cocina como percusión, y lo lanzó en un estreno de YouTube. «Al sendero y su huella» (2023) son guiños a distintos géneros del folclor, interpretados a su manera, con una pequeña orquesta de amigos: en el lanzamiento tocaron once músicos, con trío de cuerdas, saxo y piano.
En el programa mostró el video de ese concierto con «Luceros de montaña», una zamba que escribió tras una noche de San Juan en la montaña, para agradecer a quienes le enseñaron a acampar y a encontrarle el gusto a la naturaleza. Por entonces quería volver a una música más intuitiva, con menos recovecos armónicos, para que la palabra encontrara su espacio.
Vicente habla de sus primeros discos, en el minuto 08:12
Participó tanta gente en el video que mi rol se fue desdibujando, y el resultado me sorprende mucho.
«Dejar partir» y «Lazo perpetuo»
El EP que anunciaba en 2024 terminó siendo un disco de 13 canciones: «Dejar partir» (2025), producido con Nando García y grabado en casa con muchos amigos. Lo lanzó en la Sala Master y lo presentó con su sello, Tiranosaurio Records, en el MUT y en el Centro Cultural de España, y tocó algunas canciones abriendo el concierto de David Lebón y Pedro Aznar en el Movistar Arena.
«Lazo perpetuo» se la escribió a un sobrino: habla del lazo con alguien a quien uno vio nacer. Tomó como pie forzado una canción de Simón Díaz que va nombrando a las vacas del corral, y la letra lo llama «joven clavel», «joven ciprés» y «joven perdiz». El video se grabó con niños cuyas caras no se ven, como un recuerdo difuso; después se imprimió cuadro por cuadro y se animó en rotoscopía en el taller Espora, de Bellavista, con José Tomás Urrutia: unos 1.900 cuadros que Vicente escaneó durante 25 horas.
Vicente cuenta cómo creció su disco, en el minuto 04:48
La palabra primero
Para su siguiente disco, del que en 2026 llevaba ocho canciones, partió sin música: escribió unas 30 páginas de poemas y después buscó qué partes podían ser canciones. Lo describe como más filudo, sucio y oscuro, con temas grabados en vivo con banda y otros solo, quizás en una casetera. Su tema es la encrucijada de la humanidad frente a la tecnología y la inteligencia artificial, mirada desde un hablante anterior al lenguaje.
En paralelo tocaba en Santo Remedio, una banda que hace el repertorio de la Nueva Ola tal como sonaba, de Sandro y Cecilia a Los Ángeles Negros, y hacía la música de «Reloj viejo de pared», un monólogo con una marioneta de tamaño real.
Vicente cuenta cómo escribe su próximo disco, en el minuto 20:19




