La conversación
Una infancia rara en San Antonio
Mauricio Castillo, Chinoy, creció en San Antonio. Se describe como un niño raro y peleador, al que en su casa no entendían. Un compañero de curso le acercó a Rimbaud, Huidobro, Neruda y De Rokha; a los 14 o 15 años tocaba en una banda punk, Don Nadie, aunque a medianoche tenía que estar de vuelta en casa. Vinieron años difíciles, con problemas de salud, que llama su «temporada en el infierno».
Después se educó a sí mismo: leía, recorría los cerros y vendía pan y pasteles que hacía. A los 19 años imaginaba que sería un músico local o un pintor del paseo Bellamar.
Chinoy cuenta cómo llegó a la poesía, en el minuto 60:23
Durante cuatro años no tuve amigos: mi amigo eran los muertos, la gente de los libros.
Valparaíso lo hizo cantar
Llegó a Valparaíso a estudiar música y pasó unos cuatro años casi sin amigos, entre libros. Al medio año ya tenía unas 50 canciones, y su voz, que él mismo llama «de gato», fue apareciendo sin plan. Compone como un artesano: primero la guitarra, la armonía y el ritmo; después la palabra.
Sus seguidores llegaron a grabar más canciones suyas que él mismo, y en la pandemia se propuso darles una buena grabación a esas primeras canciones: así nació «Valpo lo hizo cantar» (2021), grabado con los músicos con los que tocaba en vivo. En ese tiempo aprendió a grabarse y, según contó, le quedaba material para cinco o seis discos más.
Chinoy habla de «Valpo lo hizo cantar», en el minuto 42:36
Así como la gente va al gimnasio y queda con musculatura, yo quedé con una especie de músculo en lo psíquico, que siempre me acompaña y me permite divagar.
Poeta y pintor
Al momento de la entrevista tenía cuatro libros de poesía: uno nació escribiendo en los largos trayectos de sus giras por México, otro del romance con su pareja, Lucero, con quien también trabajó en el disco de ella, y «Pandemonio», del confinamiento. Preparaba un libro sobre San Antonio y una antología de poemas de unos 40 cantautores en homenaje a Payo Grondona, «Nunca se supo», con Germán Carrasco.
También pinta: esa misma semana abría su casa taller en Valparaíso para una muestra con concierto y lectura poética. Cerró la entrevista leyendo uno de sus poemas.
Chinoy habla de sus libros de poesía, en el minuto 78:47
En esto no hay ganancia más que la de ser voluntario y ganar libertad y conocimiento con las cosas que uno hace.
Las canciones que se quedan
Dice que el público elige las canciones que se quedan, por la emoción con que nacieron. Contó que antes era muy serio y rechazaba los aplausos fáciles, y que ahora intenta llevar a sus canciones lo amoroso, aunque siempre habrá un grito en ellas. Recordó su fanatismo de niño por De Kiruza, su amistad con el poeta Mario Rojas y sus ganas de grabar algún día con Pedro Foncea. Por entonces planeaba volver a México a grabar.
Chinoy reflexiona sobre las canciones que el público elige, en el minuto 54:04



