Hojas de Té · 24 de agosto de 2022

Entrevista a Chinoy

Cantautor, poeta y pintor nacido en San Antonio y forjado en Valparaíso. Una voz única, una obra prolífica y un camino propio, fuera de cualquier molde.

  • Valparaíso, Chile
  • Canto y trova
  • Rock
Chinoy cantando frente al micrófono con su guitarra pintada, en la Feria Internacional del Libro del Zócalo, en duotono dorado
Foto: Secretaría de Cultura de la Ciudad de México (CC BY-SA 2.0), FIL del Zócalo 2017
Emisión
24 de agosto de 2022
Programa
Hojas de Té · 1 h 44 min
Entrevistaron
Tuco, Gise, Tuga
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La conversación

Una infancia rara en San Antonio

Mauricio Castillo, Chinoy, creció en San Antonio. Se describe como un niño raro y peleador, al que en su casa no entendían. Un compañero de curso le acercó a Rimbaud, Huidobro, Neruda y De Rokha; a los 14 o 15 años tocaba en una banda punk, Don Nadie, aunque a medianoche tenía que estar de vuelta en casa. Vinieron años difíciles, con problemas de salud, que llama su «temporada en el infierno».

Después se educó a sí mismo: leía, recorría los cerros y vendía pan y pasteles que hacía. A los 19 años imaginaba que sería un músico local o un pintor del paseo Bellamar.

Chinoy cuenta cómo llegó a la poesía, en el minuto 60:23

Durante cuatro años no tuve amigos: mi amigo eran los muertos, la gente de los libros.

Chinoy · Escúchalo en el minuto 20:37

Valparaíso lo hizo cantar

Llegó a Valparaíso a estudiar música y pasó unos cuatro años casi sin amigos, entre libros. Al medio año ya tenía unas 50 canciones, y su voz, que él mismo llama «de gato», fue apareciendo sin plan. Compone como un artesano: primero la guitarra, la armonía y el ritmo; después la palabra.

Sus seguidores llegaron a grabar más canciones suyas que él mismo, y en la pandemia se propuso darles una buena grabación a esas primeras canciones: así nació «Valpo lo hizo cantar» (2021), grabado con los músicos con los que tocaba en vivo. En ese tiempo aprendió a grabarse y, según contó, le quedaba material para cinco o seis discos más.

Chinoy habla de «Valpo lo hizo cantar», en el minuto 42:36

Así como la gente va al gimnasio y queda con musculatura, yo quedé con una especie de músculo en lo psíquico, que siempre me acompaña y me permite divagar.

Chinoy · Escúchalo en el minuto 33:48

Poeta y pintor

Al momento de la entrevista tenía cuatro libros de poesía: uno nació escribiendo en los largos trayectos de sus giras por México, otro del romance con su pareja, Lucero, con quien también trabajó en el disco de ella, y «Pandemonio», del confinamiento. Preparaba un libro sobre San Antonio y una antología de poemas de unos 40 cantautores en homenaje a Payo Grondona, «Nunca se supo», con Germán Carrasco.

También pinta: esa misma semana abría su casa taller en Valparaíso para una muestra con concierto y lectura poética. Cerró la entrevista leyendo uno de sus poemas.

Chinoy habla de sus libros de poesía, en el minuto 78:47

En esto no hay ganancia más que la de ser voluntario y ganar libertad y conocimiento con las cosas que uno hace.

Chinoy · Escúchalo en el minuto 53:02

Las canciones que se quedan

Dice que el público elige las canciones que se quedan, por la emoción con que nacieron. Contó que antes era muy serio y rechazaba los aplausos fáciles, y que ahora intenta llevar a sus canciones lo amoroso, aunque siempre habrá un grito en ellas. Recordó su fanatismo de niño por De Kiruza, su amistad con el poeta Mario Rojas y sus ganas de grabar algún día con Pedro Foncea. Por entonces planeaba volver a México a grabar.

Chinoy reflexiona sobre las canciones que el público elige, en el minuto 54:04