La conversación
Un cassette entre la basura
Alan Reale creció en Valparaíso, cerca de la plaza Sotomayor, jugando a la pelota en la calle. Por los días en que Canal 13 transmitió «Alturas de Machu Picchu», fue a buscar la pelota a un montón de basura y encontró un cassette blanco con ese disco de Los Jaivas, una banda que apenas conocía. Lo puso en la radio cassette que su mamá acababa de comprar y quedó sorprendido.
Partió tocando batería con tarros de leche, pero una guitarra era más alcanzable. Aprendía los riffs con las tablaturas de una revista de rock clásico, tocó por primera vez en un escenario «Losing My Religion» en un bar de Valparaíso y pasó por bandas tributo: Cuatro Palos, de Led Zeppelin, donde terminó cantando casi por obligación, y Prisma, de Pink Floyd.
Alan cuenta cómo encontró el cassette de Los Jaivas, en el minuto 44:45
Cuando le pregunté a Jorge cómo le devolvía todo lo que me había entregado, me dijo que hiciera lo mismo con otro. Eso es lo que hago acá en Chile.
Buenos Aires y una deuda que se paga hacia adelante
Sentía que Valparaíso era una ciudad escuela y que quedarse era como no salir nunca de la facultad, así que se fue a Buenos Aires a estudiar producción musical en la Escuela de Música de Buenos Aires (EMBA). Vivió allá casi cuatro años e incluso volvió de gira a Chile con una banda argentina, Había una Vez. Ahí conoció al bajista Jorge Pascuali, que había tocado con Pappo, Charly García, Ed Motta y Toquinho, y que le abrió las puertas para trabajar. Volvió a Chile cuando le robaron la guitarra y le ofrecieron hacer clases; para él, esa etapa lo preparó para estar a la altura de lo que le pedirían después.
Las señales llegan porque uno abre las antenas para encontrarse con ellas; si uno no está abierto a recibirlas, pasan de largo.
De «La conquistada» a Los Jaivas
En 1993, con 19 años, tocaba «La conquistada» con su banda en el pub Gato Luna cuando entró Claudio Parra y se sentó a escucharlos. Esa noche Claudio los invitó a su mesa y terminaron comiendo chorrillana, y a la semana siguiente Claudio tocó con ellos: nació una amistad que siguió con cartas e invitaciones a cada concierto. En 2003 conoció a Eduardo Parra y produjo su disco «Valparaíso, cuestión de amor».
En abril de 2012, Claudio le preguntó si quería tocar con Los Jaivas y le anotó 36 canciones en el papel de un mantel para que se las aprendiera. Alan aclara que nunca tuvo una banda tributo a Los Jaivas: de su repertorio solo sabía «La conquistada» y «Mira niñita». Entró en 2013, cuando la banda cumplía 50 años, con la misión de tocar los solos de Gato Alquinta. En el concierto por los 40 años de «Alturas de Machu Picchu» fue él quien acompañó a David Lebón, porque era el único de la banda, donde también toca Juanita Parra, que se sabía una de sus canciones.
Alan recuerda la noche de 1993 en que conoció a Claudio Parra, en el minuto 60:06
Estar en Los Jaivas ha sido como hacer un magíster y un doctorado en música: es una escuela gigantesca.
Enseñar con la música
Estudió pedagogía en música y en 2015 impulsó el cuaderno pedagógico «Los Jaivas y la música latinoamericana», que financió el entonces Consejo de la Cultura y se repartió en colegios de todo el país. Al momento de la entrevista terminaba su tesis de titulación en la Universidad de Playa Ancha sobre «Mira niñita» y «Todos juntos» en la escuela, y pensaba en un segundo cuaderno. También había producido, para la Fundación Lotus, a Divergente, un grupo de jóvenes talentos con el que compuso y grabó «Libertad», que tocaron en Lollapalooza.
Por entonces tocaba además con Alpaca, formado por integrantes de Los Jaivas para tocar canciones que les gustan, y guardaba material propio para varios discos bajo el nombre Holos. El 4 de mayo de 2024 volvió a acompañar a Paneo Army: subió con GOLOSA LA ORQUESTA y Daniel Gazmuri a tocar «El Chasqui» en el cierre del 2° Festival Aniversario Paneo Army.
Alan habla del cuaderno pedagógico de Los Jaivas, en el minuto 83:13
El cuaderno fue un golazo por el bien de la educación en Chile; no por mí, sino por los niños y por la cultura.



