Por Teté Zamorano.
Hay algo bien curioso en la escena musical chilena: todos aman romantizar la vida del artista… hasta que aparece una guagua en la ecuación.
Porque claro, la imagen del músico que duerme poco, vive “del amor al arte” y llega a la prueba de sonido con un café y una marraqueta tiene cierto encanto indie. Pero cuando eres mamá, esa precariedad deja de verse bohemia y empieza a parecerse más a un capítulo eterno de Supervivencia Extrema.
En Chile, compatibilizar maternidad y trabajo artístico sigue siendo una especie de malabar olímpico. Y aunque existen avances legales importantes, muchas músicas todavía tienen que arreglárselas prácticamente con cinta adhesiva emocional, calendarios imposibles y una red de apoyo armada por WhatsApp.
La maternidad no pausa la música… pero la industria a veces sí.
La pega musical rara vez funciona como un trabajo “normal”. No hay horario oficina. No hay reloj control. No hay viernes de salida temprana.
Hay ensayos a las 10 de la noche, festivales que pagan “visibilidad”, contratos por evento, boleteo eterno y temporadas donde literalmente no sabes cuánto vas a ganar el próximo mes.
Entonces cuando una artista se convierte en mamá, todo eso se multiplica.
Porque además de pensar en shows, redes sociales, grabaciones y sobrevivir emocionalmente a la prueba de sonido, ahora también hay que coordinar cuidados, dormir poco, llevar mudas y responder correos con una mano mientras la otra sostiene una criatura humana que decidió no dormir jamás.
Y sí, todavía existe esa presión silenciosa de demostrar que “sigues igual de disponible” después de ser mamá. Como si criar fuera un hobby entre medio de los conciertos.
Los beneficios legales que sí existen (aunque mucha gente no lo sepa)
En Chile existen derechos maternales que también pueden beneficiar a trabajadoras culturales y artistas independientes.
La Ley N.º 20.545 extendió el postnatal a seis meses e incorporó el postnatal parental.
Actualmente existe derecho a:
- 6 semanas de prenatal
- 12 semanas de postnatal
- otras 12 semanas de postnatal parental
Incluso existe la posibilidad de volver media jornada y extender parte del beneficio.
Pero aquí viene la clásica letra chica chilena.
Las trabajadoras independientes sí pueden acceder a licencias y subsidios maternales, siempre que estén cotizando regularmente.
Y ahí muchas artistas entran en terreno complicado.
Porque en la música independiente pasa algo casi folclórico: un mes tienes cinco fechas, otro mes sobrevives vendiendo merch y preguntándote si el algoritmo de Instagram te odia personalmente.
Entonces aparecen varios problemas:
- Subsidios bajos
Los montos del postnatal se calculan según ingresos previos. Si tus ingresos fueron irregulares —como pasa muchísimo en cultura— el subsidio también puede ser bajo.
- Cotizaciones discontinuas
Muchas músicas boletean de forma intermitente o mezclan trabajos formales con pegas informales. Resultado: hay artistas que terminan quedando fuera de beneficios justo cuando más los necesitan.
Otro tema incómodo: la escena cultural todavía funciona muchas veces como si las necesidades de cuidado no existieran.
Festivales sin espacios de lactancia. Tocatas terminando a las 3 AM un miércoles. Salas sin camarines adecuados. Ensayos incompatibles con cualquier lógica familiar.
Y nadie quiere decirlo muy fuerte, pero muchas veces pareciera que el ideal del artista sigue siendo alguien sin hijos, sin horarios y probablemente sin sistema nervioso.
Afortunadamente, en los últimos años la conversación empezó a moverse.
Cada vez más artistas chilenas están hablando de maternidad, cuidados, salud mental, desigualdad en la industria y precarización cultural.
Porque sí: una artista puede ser madre y seguir creando. El problema nunca fue la maternidad. El problema es una industria diseñada como si nadie tuviera que cuidar a nadie jamás.
Porque “vivir del arte” ya es difícil. Hacerlo mientras crías a una persona pequeña que cree que dormir es opcional… eso ya es otro género musical completo.



