Dicen por ahí que a los 33 años el cerebro se pone flojo. Las estadísticas aseguran que es la edad en la que tiramos la toalla, dejamos de buscar y nos encerramos en el loop de lo que ya conocemos. Básicamente, dicen que a partir de ahí nuestra playlist se vuelve un museo.
Como Tuco, mi realidad en Paneo Army me tiene en la vereda del frente. Estar con la antena parada me ha permitido pillar sonidos que tienen toda esa "mugre" y calor de los 70, pero hechos por músicos que están vibrando ahora mismo. Al final, esta "playlist chota" se niega a envejecer porque el soul, el funk y la psicodelia se están reinventando en nuestras narices, y yo me resisto a dejar de escuchar lo nuevo. Mi conexión con mi niño interior y la autoexpresión me obliga a seguir explorando.
Glass Beams: Psicodelia hipnótica desde Melbourne
Este trío australiano es un viaje de ida. Lo de Glass Beams va mucho más allá de la música instrumental; crean una atmósfera densa y misteriosa que bebe directamente de la psicodelia de los 70, el funk y sonidos orientales. En un buen sistema de sonido, sus líneas de bajo cíclicas y sus melodías de guitarra te envuelven en un trance diseñado para otra dimensión. Tocan con máscaras de joyas, eliminando egos para que solo quede un groove hipnótico y una producción que, aunque moderna, conserva toda la textura y el calor de las grabaciones analógicas.
Thee Sacred Souls: La crudeza del Sweet Soul de San Diego
Si Daptone Records te ficha, es porque tienes algo real. Thee Sacred Souls demuestran que el sweet soul de finales de los 60 no ha muerto. Lo suyo funciona como una cápsula del tiempo sin fecha de caducidad. La voz de Josh Lane tiene una vulnerabilidad y dulzura que te desarma, mientras que la base rítmica te clava al suelo con una pegada seca y directa. Graban de forma analógica, priorizando esa honestidad que hace que cada canción se sienta como una confesión en un sótano con poca luz.
Don West: El alma orgánica de un Bill Withers australiano
Sostengo que Don West tiene el ADN de Bill Withers. Este cantautor australiano entiende que la magia reside en la verdad más que en la complejidad. Sus canciones utilizan estructuras simples, calidez acústica y una narrativa directa que te habla de frente. Su producción evita la saturación; prioriza el aire y el espacio entre los instrumentos para que la voz transmita emoción sin necesidad de gritar. Es un sonido orgánico que remite a esos discos clásicos que envejecen con absoluta dignidad.
Silk Sonic: La cátedra de producción de Mars y .Paak
Lo de Bruno Mars y Anderson .Paak con Silk Sonic fue un despliegue absoluto de talento y obsesión. Su objetivo iba mucho más allá de fabricar canciones que simplemente sonaran "retro". Apuntaron a recrear, con una precisión casi arqueológica, el sonido exacto del soul y el funk de lujo de mediados de los 70. Se encerraron a estudiar las técnicas de grabación de la época, usaron micrófonos y baterías vintage, y buscaron hasta el último detalle en los arreglos para que sonara auténtico. El resultado es un disco que chorrea clase, donde la producción es tan protagonista como sus voces. En un equipo Hi-Fi es un festín: puedes separar cada capa y sentir la calidez de la cinta o el vinilo.
Black Pumas: Soul psicodélico con sangre y sudor
La química entre Eric Burton y Adrian Quesada es dinamita pura. Quesada aporta un gusto exquisito por el soul cinemático y Burton entrega una potencia vocal que no se aprende en ninguna academia. Juntos crearon un "soul psicodélico" que suena a clásico instantáneo. Su sesión en Abbey Road es donde su propuesta estética y sonora alcanza su punto máximo: minimalismo visual, colores que vibran con la música y una interpretación de "Colors" que te pone la piel de gallina por su pureza.
Teddy Swims: Una fuerza de la naturaleza sin filtros
Teddy Swims es un fenómeno difícil de encasillar. Toda su intensidad la vuelca en una voz que es un cañón de soul y R&B. No hay pose en él; es pura emoción cruda, una garganta rasposa que parece haber vivido mil vidas y que te sacude desde la primera nota. Su presencia escénica es potente, entregando todo lo que tiene sin filtros ni artificios. Si lo vieron en Lollapalooza Chile 2025, saben que es la demostración de que el soul moderno puede ser masivo y visceral al mismo tiempo.
Joaquín Murieta Banda: Madurez y raíces desde el sur
Aquí hablo como director de Arpegiados, pero sobre todo como alguien que disfruta la buena producción. Lo que está haciendo Joaquín Murieta Banda es cosa seria. Su trabajo Dos Almas logró esa sonoridad melancólica y rítmica tan propia del Río de la Plata, que encaja perfecto con el buen gusto de Mauro Sepúlveda. Mauro sabe hacer que cada sonido luzca en su justa medida, dejando que la música respire para que las letras peguen donde tienen que pegar. A esto se suma su reciente EP, De Zero. Es un tremendo ejercicio de madurez: reversionar sus temas anteriores dándoles una vida nueva. Es volver al origen para encontrar algo totalmente fresco, demostrando que se puede cambiar de piel sin perder el alma.
Cerrando el boliche
Al final, si mi playlist es "chota" es porque mantiene vivo ese espíritu de no conformarse con lo que ya pasó. Seguir descubriendo música es lo que me mantiene conectado con esa capacidad de asombro y con mi autoexpresión. El calendario puede decir lo que quiera, pero mientras siga saliendo este nivel de música, no piensa jubilar el oído este reciente miembro del club de los viejos chotos (del cual sabemos quién es su presidente).


