La positiva y agradecida influencia

Quiero comenzar realizando un acto personal, porque hoy no quiero hablar de tendencias ni de musicalidad en general, sino de quienes te influenciaron en tus gustos musicales y, con ellos, en tu pensamiento general, político, afectivo y personal. Hoy quiero hablar abiertamente de un amigo, hermano y confidente, que, independientemente de la amistad, me otorgó y me influenció en mis gustos musicales.

Corría la década de los 80 y eran «los últimos vientos de los setenta, se morían, pero mira nuestra juventud, qué alegría más triste y falsa», y entraba al Colegio Salesianos de Concepción, el mismo del arzobispo Ezzati, del tristemente recordado Jorge Matute, Los Bunkers, etc. En Promoción del Séptimo C conocí al «Guatón», un estudiante gordito, pelo castaño claro, baja altura, pero muy simpático, y claro, nos hicimos amigos desde el día 1. Participábamos de las actividades pastorales (quién lo iba a decir en el día de hoy), junto al seminarista Nacho Palma, otra gran influencia. En las radios, Los Prisioneros a full, Aparato Raro, Soda Stereo, UPA, etc.

Crecimos y llegamos a la enseñanza media; en esa época ya podías salir solo, ir a fiestas, etc. Pero recordar que vivíamos una época oscura, beligerante, asesina, y para peor estábamos al costado, como colegio, de un regimiento. El Colegio Salesiano se caracterizaba por un recalcitrante espíritu de izquierda, y yo, hijo de marino y de vivir en el extranjero por la misma causa, todavía no lograba entender.

Los Prisioneros en los años ochenta, posando frente a una pizarra

Con los años empecé a tener visibilidad. El Guatón, un día de septiembre, me presta un cassette de Sol y Lluvia, que luego escuché —varias de sus canciones— en el «paseo peatonal» de Conce, a cargo del grupo emblemático llamado «Tiempo», y comencé a salir del grupo de cámara del colegio y del coro de la parroquia a escuchar y tener una actitud mucho más combativa (hasta ahí el Guatón era una influencia).

Por el desarrollo libre del espíritu

Cuando llegué a la universidad, mi compadre «Guatón» me siguió compartiendo música… Ojo, porque antes de seguir, algunos datos relevantes.

El Guatón vivía en la comuna de Hualpencillo, hoy Hualpén, lugar rojo por peligrosidad y cerca de la «M», población donde ni los Gurkas podían entrar; o sea, tú llegabas de día y tenías que irte al día siguiente, si no, QEPD. Entonces la rutina era: unos vinos, sus cassettes, algo para el papeo y una conversación profunda.

Descubrí lo vulnerable que uno es frente a las canciones de Silvio y Milanés. El Guatón, con su paciencia incansable (que bien poco hoy le queda), te explicaba la canción. Muchos temas analizados, por ejemplo «Quién fuera», de Silvio, bien «moqueado» de llanto con la emoción del tema y 7 Pilsen en las venas, mientras cuidábamos la casa de Memo.

Claro, eso sí, en las mañanas, cuando te quedabas en su casa, se despertaba uno con música a full, y ¿quién sonaba? De Kiruza a la vena, luego Profetas y frenéticos, pasando por María Elena Walsh, Aznar, uyyyy, Charly… parte de una religión. ¿Ese cassette quedó blanco tantas veces que lo escuchamos y dedicaste la canción «Rezo por vos»? Agregamos una tremenda discografía de esos años.

Estábamos en la Universidad de Concepción, con varios pensamientos bien rebeldes, y muchos de ellos eran por la influencia de ese setlist que estaba en mi mente y corazón.

Yo almorzaba en la Parroquia Universitaria de mi universidad; nos daban almuerzo gratis. Yo no tenía para solventarlo y, por ende, debíamos tener un día de «servicio». Y claro, cuando ese día trabajabas (lavabas bandejas, hacías pan o ayudabas en la receta), bueno, yo colocaba en la radio los cassettes que me prestaba el Guatón, no sé si para influenciar, pero sí para decirles a todos: «Escuchen este temón».

La tía Tita detrás del mesón de un local adornado con banderas chilenas

En resumen

Si bien en la radio escuchabas un montón de canciones, nunca fueron mejor intencionadas que las que me enseñó mi compadre. Mira, incluso entre Charly, De Kiruza, Redolés, etc., entraban otros artistas casi desconocidos: Ignacio Copani, Fabiana Cantilo y un recién aparecido Tata Barahona, amigo personal del Guatón. ¿Qué más?

Tendría para hacer un libro de 4 tomos, cada uno de 500 páginas, para describir todo lo que en la música ha influenciado el «Guatón» en mi persona. Yo no vengo de una familia musical, ni soy músico, pero quiero decir que hoy mis gustos y mis convicciones fueron un regalo de un amigo y hermano que, cuando lo necesité, estuvo ahí; cuando las cosas estaban peores, estuvo ahí, me enseñó y también me formó. Hoy soy el hombre que soy a esta edad gracias a sus «influencias».

Chuck y el Guatón sentados a la mesa, saludando a la cámara, en una foto de los años noventa

Espero que les haya gustado este blog, y si no, total, el blog es mío. Te abrazo fuerte, «Guatón», pero todo esto es culpa tuya, así que asuma. Ahh, y feliz cumpleaños. ¡Te quiero mucho, hermano!