2 - Antes de la Imagen Ícono: Los Orígenes del CoverArt en Chile
Por Bastián Spencer
Antes de que el cover art se pensara como una obra en sí misma, antes de que la portada definiera una era o se volviera un símbolo generacional, existió un tiempo de búsqueda. En Chile, los orígenes del trabajo visual asociado a la música no nacen desde la industria, sino desde el contexto cultural, social y político de un país que comenzaba a mirarse a sí mismo con otros ojos.
Las raíces: De la partitura al disco
Aunque nuestro viaje suele fijar su mirada en la explosión de los años 60, la relación entre imagen y sonido en Chile es más antigua. En las primeras décadas del siglo XX, la música se "veía" a través de las portadas de las partituras, donde la ilustración y la tipografía elegante adornaban los pianos de las casas chilenas. Con la llegada del disco de 78 RPM y luego el de 45 RPM en los años 40 y 50, la imagen era puramente funcional: el logo del sello (como el mítico Odeon) y, con suerte, una fotografía del intérprete en un tono sepia o blanco y negro muy estático. Era la era del retrato formal, donde el artista posaba para la posteridad sin mayores pretensiones estéticas.
La efervescencia de los 60 y 70: El sonido pide imagen
A partir de los 60, la música chilena vivió una transformación profunda. La Nueva Canción Chilena, el auge del folclore y las primeras exploraciones del rock y la psicodelia no solo cambiaron la forma de hacer canciones: también exigieron nuevas formas de representarlas. En este escenario, el disco de vinilo se consolidó como el lienzo principal. Es aquí donde aparecen nombres que hoy son instituciones. No podemos entender esta era sin la Oficina
Larrea. Los hermanos Vicente y Antonio Larrea, junto a Luis Albornoz, transformaron el diseño en una herramienta de comunicación y posicionamiento ideológico. Sus trabajos para la DICAP (Discoteca del Cantar Popular) en discos de Víctor Jara o Quilapayún, utilizaban el grabado y la estética del afiche para crear una mística de pueblo y resistencia. La imagen ya no era un adorno; era una declaración de principios.
De la raíz al cosmos: El surgimiento del arte de autor
Mientras la Nueva Canción buscaba la tierra, bandas como Los Jaivas o Los Blops empezaron a mirar hacia el cosmos. Aquí surge otra figura fundamental: René Olivares. Sus pinceladas para Los Jaivas no eran solo carátulas; eran ventanas a un mundo donde lo ancestral y lo psicodélico se fundían. Por primera vez en Chile, el "artista de portada" se volvía tan esencial como el músico, creando una mitología visual que sobrevivía a las notas.
Sin embargo, el golpe de Estado de 1973 marcó un quiebre. La censura forzó a la imagen a volverse críptica. Las portadas se volvieron austeras, cargadas de símbolos velados que mantenían viva la relación entre música e imagen como una forma de resistencia silenciosa.
El preludio de la modernidad
Este periodo fundacional dejó el terreno preparado. Con la llegada de los 80, la precariedad de la dictadura dio paso a la urgencia del punk y el pop de Los Prisioneros, con fotografías directas de Jorge Brantmayer o Cristián Galaz que capturaban la crudeza de la calle. Luego, los 90 traerían la sofisticación y el eclecticismo. Portadas como las de Los Tres o La Ley mostraron una industria que empezaba a dialogar con estándares internacionales, donde el diseño digital y la fotografía de vanguardia —de la mano de artistas como Alejandro Barruel— tomaron el control. Esta evolución no se detuvo, y hoy, en la era del streaming, proyectos como los de Mon Laferte, Alex Anwandter o Rubio demuestran que el ecosistema visual chileno es más vibrante que nunca. Este es solo el inicio de un viaje. Hemos revisado las raíces, pero para entender cómo llegamos a las imágenes que hoy llevamos tatuadas en la memoria, debemos bajar a la calle y recorrer cada década con detenimiento.
En los próximos capítulos de "La Imagen Detrás del Sonido", iniciaremos un recorrido cronológico detallado. Nos detendremos en los años 60 para analizar el trazo de los Larrea, saltaremos a los 80 para sentir el grano de la fotografía en blanco y negro, y llegaremos a la era digital para entender cómo se construye un ícono hoy.
Prepárense, porque si algo nos enseña nuestra historia, es que para escuchar a Chile, primero hay que aprender a mirarlo.


