Por: Tuco (Periodista, Manager, Visionario y el único que sabe doblar un mapa de carreteras sin que parezca un origami fallido)
¡Atención, fanaticada de todas las edades! ¡Paren las prensas y suelten los instrumentos!
Hoy no vengo a hablarles de canciones bonitas, ni de ránkings "top top top", ni de la misteriosa desaparición de mi taza favorita (aunque sigo sospechando de Sebastián, el bajista). Hoy vengo a hablar de la cruda realidad. Del verdadero "detrás de cámaras". De ese lugar oscuro, peligroso y con olor a humedad donde se rompen las amistades y se pierden los calcetines: LA VAN DE LA GIRA.
(Descripción: El hábitat natural del músico en ruta. Noten el glamour.)
Como su manager honorario y experto en logística (una vez organicé un concierto en el living de mi casa y solo se rompió una lámpara invaluable de mi tía), he decidido redactar este "Contrato No Escrito del Rock".
Si tu banda de rock, pop, o "fusion-jazz-experimental-con-flauta-dulce" quiere llegar viva al escenario, más les vale leer esto con atención. ¡Corre video! (O sea, sigue leyendo).
1. La Regla del Equipaje: "No eres Guaripolo"
Escúchenme bien, músicos soñadores. La van tiene un espacio limitado. La física es cruel y no le importa tu comodidad.
Lo que puedes llevar: Tu instrumento, una mochila pequeña y tu dignidad (opcional).
Lo que NO puedes llevar: Tu colección de piedras volcánicas, tu piano de cola "porque la acústica es mejor", ni a tu primo lejano que "toca el triángulo a veces".
Si no cabe debajo del asiento, se queda en la casa. He visto bateristas viajar con las baquetas en la nariz por no respetar esta regla. ¡Qué ordinario!
(Descripción: "Pero si el amplificador de 8x10 entra a presión, te lo juro" - Famosas últimas palabras.)
2. La Ley del Copiloto (o "El Síndrome del Jefe")
El asiento de adelante no es para el que tiene el ego más grande. ¡Es para el que no se duerme! El copiloto tiene una misión sagrada, casi tan importante como la mía:
- Mantener al conductor despierto con conversaciones interesantes (o chismes jugosos de la farándula local).Pasarle las botellas de agua (sin derramar nada en el tapiz, por favor, que luego huele a perro mojado).
2. Evitar que el conductor ponga el mismo cassette de Laura Pausini por quinta vez consecutiva.
3. Si te sientas adelante y te duermes, serás degradado al maletero junto con los cables enredados. He dicho.
(Descripción: El copiloto en su función vital: evitar que terminemos en una zanja.)
3. El Catering de Carretera: Cuidado con el "Diente de Oro"
Cuando el hambre ataca en la carretera, el criterio desaparece. Pero como su manager, les prohíbo terminantemente comer en cualquier lugar que tenga un cartel escrito con faltas de ortografía graves o donde el "completo" brille en la oscuridad con un tono verde radioactivo. Recuerden: Un dolor de guata inoportuno puede transformar un solo de guitarra épico en una carrera humillante hacia el baño químico. Y créanme, nadie quiere ver eso en las noticias.
(Descripción: Si el local se llama "El Rey del Colesterol", quizás sea mejor seguir manejando.)
4. La Democracia Musical (Spoiler: No existe)
En la van, la democracia es una ilusión. La regla de oro es simple: El que maneja, elige la música.
Si el conductor (que tiene sus vidas en sus manos, recuérdenlo) quiere escuchar polcas austriacas durante 400 kilómetros, ustedes sonríen y llevan el ritmo con las palmas. Nada de quejas, nada de "ponte algo más prendido". El conductor es el Capitán, y ustedes son la tripulación de un barco que se hunde lentamente en el aburrimiento. Acéptenlo con hidalguía.
(Descripción: El momento exacto en que el conductor decide poner un disco triple de "Grandes Éxitos del Arpa Paraguaya".)
5. La Convivencia: Prohibido pelear (a menos que sea gracioso)
Pasarán muchas horas encerrados en una lata con ruedas oliendo a papas fritas rancias y sueños rotos. Se van a odiar. Se van a querer lanzar por la ventana en movimiento. Van a querer iniciar carreras solistas a mitad de camino.
Pero recuerden: El show debe continuar. Si van a discutir, que sea por cosas importantes, como quién se comió la última galleta de chocolate o por qué el bajista insiste en que su instrumento es el más importante (todos sabemos que no es cierto, pero déjenlo soñar, es tierno).
Nota Final:
Si logran sobrevivir a la van sin lanzarse unos a otros por la ventana, felicidades: Están listos para el estrellato... o al menos para tocar en el cumpleaños de un gato en Titirilquén y que les paguen con bebida y torta. Yo opino que sigan mis consejos.
¡Adelante estudios!
(Descripción: Sobrevivieron. Ahora... ¿dónde está el baño?)



