Por Tuco Aguilop
Tuve la fortuna de conocer a René en París, en 2022, en el festival de Ivry-sur-Seine, durante la gira de Aurora en el Sur Mestizo por Francia y España. Su hija Aymara fue quién nos presentó. Nos encontramos en un pequeño momento posterior al concierto, rodeados de músicos, vino y palabras en tránsito. Recuerdo su mirada serena, su hablar pausado, su forma de escuchar como quien contempla un mural en construcción. Hablamos muy poco, pero lo suficiente como para entender su manera de ver el mundo, obviando el hecho esencial de cómo una pintura suya —un indio emergiendo de la montaña— lo llevó a cruzarse con Los Jaivas en los años 70, y en adelante llevaría una amistad inquebrantable con la banda, por varios lados del planeta.
Pero su legado no se detuvo en las carátulas. En 2023, René regresó a Chile para pintar el mural conmemorativo de Los Jaivas en la estación Cal y Canto del Metro de Santiago. Fue su última gran obra pública, un gesto de amor y memoria que quedó grabado en el corazón de la ciudad. El mural, de más de 40 metros de largo, es un viaje visual por la historia del grupo: volcanes, cóndores, instrumentos sagrados, rostros que emergen del paisaje. Cada trazo es un canto, cada color una nota. René lo pintó como quien ofrenda, como quien agradece. Y en ese gesto, cerró el círculo de una vida dedicada a la belleza.
René no solo ilustró la música: la expandió. Su obra fue un puente entre lo ancestral y lo cósmico, entre la raíz y la utopía. Pintó quenas que se volvían constelaciones, cóndores que danzaban con sintetizadores, volcanes que latían al ritmo del bombo legüero.
Desde Paneo Army, celebramos su vida y su magnífica obra. Porque René no fue solo un artista visual: fue un tejedor de símbolos, un alquimista de la imagen, un compañero de ruta en la gran caravana de la música latinoamericana. Su trabajo seguirá hablándonos, como lo hacen las piedras sagradas o los sueños que se pintan con los ojos abiertos.
Gracias, René, por enseñarnos que también se puede hacer música con los colores.
"Hay ilustraciones, pinturas abstractas, surrrealistas. No podemos decir qué tipo de pintor soy, de ninguna manera. Yo lo he buscado, y lo llamé “folcklore celeste”, principalmente orientado a las leyendas populares de discos voladores".
René Olivares


