El pasado 25 de julio Chile celebró el Día del Baterista y Percusionista Chileno, una fecha que no es casualidad: corresponde al natalicio de Gabriel Parra, miembro fundador de Los Jaivas y, para muchos, el mejor baterista que ha dado nuestro país. Su talento lo llevó a ser reconocido internacionalmente hasta el día de hoy, y su energía desbordante le valió el apodo de “Caballo Loco”.

Quienes lo vieron en vivo hablan de una experiencia única; quienes solo lo conocemos a través de grabaciones sentimos igualmente esa fuerza que traspasa la pantalla. Sus solos de batería eran un espectáculo en sí mismos, una mezcla de pasión y técnica que convirtió cada presentación en un ritual inolvidable.

Gabriel Parra, baterista de Los Jaivas, en escena

La pasión como herencia

El legado de Gabriel no terminó con él. Su hija, Juanita Parra, tomó las baquetas y transformó esa herencia en inspiración para nuevas generaciones. En un espacio históricamente dominado por hombres, Juanita ha demostrado que la batería no solo requiere fuerza, sino también elegancia, delicadeza y sensibilidad. Cada golpe suyo transmite emoción, y cuando se entrega por completo al instrumento, logra estremecer a la audiencia con la misma intensidad que su padre.

Juanita Parra tras la batería de Los Jaivas

Juanita se ha convertido en referente para muchas mujeres que sueñan con ocupar un lugar en el rock chileno. Su presencia en Los Jaivas es prueba de que la música es también un espacio de resistencia y transformación cultural, donde la tradición se renueva y se abre a nuevos talentos.

Este día no solo celebra a Gabriel y Juanita, sino a todos los bateristas y percusionistas chilenos que, desde distintos rincones y estilos, mantienen vivo el pulso de nuestra música. Porque sin ellos, el corazón rítmico de las canciones simplemente no existiría.

Mujeres al ritmo de la batería

No se puede dejar de mencionar a las grandes mujeres que hoy dominan este instrumento y que se han convertido en piezas fundamentales dentro de sus respectivas bandas. Edita Rojas, con su fuerza en Electrodomésticos y en la Banda de la Memoria; Cancamusa, que brilla en su proyecto solista, fue baterista de Mon Laferte y hoy es la baterista estable de Los Bunkers; Pancha Torés, fundadora de Frank’s White Canvas, que deslumbra con su potencia; Javiera Farías, que en 2019 se convirtió en la primera mujer baterista de la Orquesta del Festival de Viña del Mar; Constanza Valenzuela, integrante de Kinmakirú; y Rebeca “Pantera” Martínez, que se destaca junto a Manuel García, Pascuala Ilabaca y Fauna. Todas ellas, junto a muchas más, siguen inspirando día a día y ampliando los horizontes de lo que significa ser baterista en Chile.

Edita Rojas, baterista de Electrodomésticos Cancamusa en la batería Pancha Torés, baterista de Frank’s White Canvas Javiera Farías en la batería Constanza Valenzuela, baterista de Kinmakirú Rebeca “Pantera” Martínez en la batería

La reflexión inevitable

No existen espacios reservados ni exclusivos para los hombres. Las mujeres han demostrado con creces que la batería no es un territorio vedado, aunque todavía persista la absurda necesidad de “validar” su presencia en un rol que históricamente se ha asociado a la fuerza bruta. Qué surrealista resulta que en pleno siglo XXI aún tengamos que reafirmar que una mujer está tan capacitada como cualquier hombre para ocupar un lugar de importancia en una banda.

Lo que ellas nos muestran es que la música no entiende de géneros, sino de talento, pasión y entrega. Cada golpe de baqueta, cada ritmo que construyen, es un recordatorio de que la batería no es solo fuerza: también es sensibilidad, creatividad y conexión con el público.

Gracias por la entrega y por la energía

Bueno, algo atrasado, pero con el mismo entusiasmo: muy feliz día a todas y todos esos bateristas y percusionistas que forman parte del ecosistema musical en nuestro país y en el mundo. Gracias por la entrega, por la energía y por mantener encendida la llama.

Un abrazo enorme, y a seguir adelante con la fuerza que les caracteriza. Porque mientras haya baquetas golpeando, habrá música que nos acompañe, nos inspire y nos haga sentir que seguimos latiendo juntos.